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jueves, 16 de mayo de 2013

Asociación de Fomento Corvalán

Mataderos, Capital Federal

Historia:

El Club Corvalán, de fecha desconocida, se fundó en la década del ´20 a metros de dónde se encuentra actualmente. Recién obtuvo el presente lugar en los años ’80. Con el objetivo de dejar de alquilar y tener un lugar propio, la “Asociación de Fomento Corvalán” se mudó a la calle Tapalqué entre Araujo y Basualdo, en el barrio de Mataderos. El grupo de amigos responsable de la adquisición de los nuevos terrenos decidió donar el espacio a la gente del barrio, con una cuota social mínima, un buffet, y campeonatos de truco para todas las edades. Era un lugar de reunión tanto para adolescentes como para el resto de los vecinos.

Actualmente, los principales ingresos del club provienen del alquiler de la cancha, las cuotas de los que practican deportes, y el alquiler de un salón para cumpleaños, que incluye parrilla y videojuegos. A la vez, los directivos del club entregan la concesión del bar y buffet a una persona, lo que le otorga el derecho de hacer todo tipo de comidas durante el desarrollo de las actividades del club.

El club, en sí, no cuenta con ningún tipo de empleados; tanto los dirigentes como el abogado residente trabajan ad honorem. Además, tiene un blog (soydelcorva.wordpress.com) que es llevado a cabo gracias a un ex participante de las actividades del club. En cuanto a integración social, el club siempre apuntó a la clase trabajadora del barrio; de hecho, funciona una especie de comedor para chicos de entre 7 y 12 años que después de entrenar se quedan a cenar. Por su parte, la relación con la municipalidad es prácticamente nula; más allá de un pequeño subsidio otorgado hace algunos años que permitió pintar las instalaciones en su totalidad, la gran mayoría del esfuerzo monetario es realizado por los dirigentes y la comuna.

Trabajo realizado con Nicolás Levy Renaud .

viernes, 16 de noviembre de 2012

Histórico entrenador de baby

“A los chicos hay que formarlos” 

Luis Pagotto es un legendario técnico del baby fútbol. Se puede decir que es el ideólogo conceptual y táctico de este deporte que practican chicos de 4 a 14 años. Estuvo 35 años experimentando desde afuera de las canchas. “Usé las canchas como un laboratorio, a prueba y error”, confiesa Pagotto que asegura que por el momento no quiere volver a dirigir después de que abandonó en el 2007. Ahora prefiere pagarse una platea para ver al club de sus amores, River Plate.

La historia de Luis es extensa y no alcanza una página para contarla. Su sueño de joven fue ser futbolista. Por eso tuvo su paso en inferiores por Argentinos Juniors y All Boys. Una lesión en la rodilla lo obligó a frenar esa ilusión y vio con buenos ojos agarrar por el lado de entrenador. Justamente en la pre-novena de All Boys mostró sus primeras armas. En una de las ligas más populares del baby fútbol, Luis asegura que se cambiaron varias reglas por la forma en la que él hacía jugar a sus equipos: “Antes el arquero podía sacar del arco pasando la mitad de cancha pero lo modificaron”.

Fue asistente de la categoría 74 de Amigos de Villa Luro donde brillaron Daniel Cordone y Guillermo Morigi. “El baby competitivo es importantísimo para un futuro jugador. De ahí salieron y salen los mejores jugadores”, reconoce el ahora ex técnico. Se justifica diciendo que en esta rama del fútbol se gana en velocidad, en técnica, en reflejos, entre otras cosas. Dirigió al Corvalán durante 7 años entre el 2000 y 2007.

“Al chico hay que exigirle porque cuando llega a primera división se asusta”, sentencia Pagotto. Dice que si los padres quieren que en el colegio sean responsables y estudien, el técnico les puede pretender ciertas cosas en el fútbol. Siempre pidió que lleguen a horario y cumplan con los entrenamientos pero también que no le teman al resultado.

Se refirió a Vélez como la institución formadora de jóvenes por excelencia: “Los muchachos que debutan en Vélez y tienen 17, 18 o 19 años juegan con una convicción que parece que hace años que se desempeñan en Primera División”.

Cuatro cortas:

-¿Qué es ser técnico de baby? 
-Es un sinónimo de formador. Es el lugar donde tenés que poner toda tu experiencia en manos de los chicos. Ellos absorben todo.

-¿Qué técnicos fueron tus referentes? 
-Seguí mucho a Renato Cesarini. Sus famosos 10 mandamientos nunca me los voy a olvidar. Uno de ellos que te enseña mucho era: “Para saber entrar, primero tenés que saber salir”. Eso quería decir que el fútbol primero es por afuera y después por adentro. De Menotti rescato lo que hizo con los jugadores del ámbito local. Hizo algo que nadie pudo repetir. Y en la actualidad me gusta Simeone porque es un técnico muy inteligente y tiene un gran presente y mejor futuro.

-¿Qué pensás de los padres que piensan que con sus hijos futbolistas se van a salvar? 
-No estoy de acuerdo. Toda la vida me molestó el padre que se metía a dar indicaciones en los partidos. Los papás en la casa y el técnico en el fútbol. Nunca me metí en la casa de la familia a educar a sus hijos. Hay que hacerle entender al chico que le tiene que hacer caso al entrenador. Habría que explicarles a los padres que el baby y las infantiles son un filtro para llegar a ser profesionales.

-¿Cómo se maneja ir al trabajo de todos los días y después ir a entrenar con los chicos? 
-La presión de la familia para que deje siempre la tuve. Me gustaba ir al entrenamiento pero llegó un momento dado que creí que mi ciclo estaba terminado. Después de más de 3 décadas de técnico, los últimos 6 años fueron terribles. Ya te estresa. Quería estar más tranquilo, sin tanta pasión pero fue inevitable. Los sábados, antes de los partidos, no comía y hasta las 10 de la noche no cenaba siempre y cuando me haya ido bien.

domingo, 14 de octubre de 2012

Pensemos en violencia

¿Para qué ganar los 3 puntos? ¿Para qué vencer a tu rival? ¿Por qué ganar campeonatos? ¿Clásicos? ¿Para qué jugás? Esto se lo pregunto a los chicos que practican el fútbol infantil en la Argentina pero también estos párrafos van dirigidos a los padres que llevan a sus hijos a jugar a este hermoso deporte.
Este deporte que hace que la pasión de las personas vaya al punto más extremo de todos. Hace que la adrenalina sea abultada y a veces esté de más. Pero, ¿se puede corregir esto?, ¿está mal? Seguramente haya opiniones diferentes. Entonces yendo a los chicos del baby fútbol que tienen entre 7 y 14 años hay que tener en cuenta que son nenes todavía. Tienen esa habilidad de absorber todo lo que ven y los rodean. Si ganan, mejor pero meterse en la cancha para pelearse con el árbitro, con el técnico, o con el público adversario es inadmisible.
¿Cuál es la diferencia entre jugar y divertirse? Estos dos factores deberían unirse y hacerse uno sólo para que el complemento sea el ideal. Los chicos, como esponjas, aprenden en esta circunstancia. Seguramente sea algo que nunca se olviden y cuando crezcan recuerden que practicaron este deporte cuando eran niños. Si hablamos de aprender, los padres tienen que entender que es un juego (tampoco justifico a los incidentes en el fútbol profesional). Están sus hijos, nietos, sobrinos en el medio.
Cuánto tardarémos en decir que no hay violencia en el baby y estar contento por eso. Hace 12 años comenzaba a jugar en una liga y hoy mismo puedo decir que estamos igual y hasta peor. Las cosas que vi y me cuentan es para no creer por alguien que nunca vivió esto.
Pareciera que sólo nos queda el consuelo de aceptar esto y esperar sentados a que esto cambie. Wordle: Violencia en el Baby fútbol