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viernes, 1 de noviembre de 2013

Biografía Adrián Domenech

Biografía sobre Adrián Domenech realizado por:

Nicolás Levy Renaud

Albano Spagnoletti

Exequiel Salgado

Hernán Gerez Torres

Pablo De Paris

http://youtu.be/Tnb1h4FhJZQ

jueves, 10 de octubre de 2013

Estructura del Cuerpo Técnico de Colegiales

CLUB ATLÉTICO COLEGIALES
ACTUALMENTE EN PRIMERA B METROPOLITANA


Plantel Profesional
Director Técnico
Preparador Físico
Ayudante de Campo
Primera
Facundo Besada
Gonzalo Huranga
Marcelo Trimarchi
Selectivo
Fernando De Souza
Diego Luppi
---------------


Fútbol Juvenil –
División
Director Técnico
Preparador Físico
Ayudante de Campo
Cuarta
Juan Freijo
Damián Ferraro
---------------
Quinta
Maximiliano Spinelli
Damián Ferraro
---------------
Sexta
Juan Freijo
Damián Ferraro
---------------

Día, horario, turno y lugar de entrenamiento: Por la mañana en el Campo Municipal del Partido de Vicente López, en las calles Ávalos y Gutiérrez. El orden de entrenamiento es en primer lugar la sexta, le sigue la quinta y por último la cuarta. Los distintos planteles suelen entrenar media hora juntos entre cada turno.

Fútbol Juvenil –
División
Director Técnico
Preparador Físico
Ayudante de Campo
Séptima
Carlos Pineyro
Ezequiel Siorra
---------------
Octava
Guillermo García
Ezequiel Siorra
---------------
Novena
Carlos Pineyro
Ezequiel Siorra
---------------

Día, horario, turno y lugar de entrenamiento: Por la tarde en el Campo Municipal del Partido de Vicente López, en las calles Ávalos y Gutiérrez. El orden de entrenamiento es en primer lugar la séptima, continúa la octava y finaliza la novena. Los distintos planteles suelen entrenar media hora juntos entre cada turno.


Coordinador de fútbol juvenil: Roberto Cotado

Coordinador de fútbol infantil: Martín Prapotnich


INFERIORES DE COLEGIALES




El club Colegiales queda en Munro, más precisamente en Malaver y Posadas. Está en la Primera B Metropolitana. Se puede observar que uno de los paredones pegado a la cancha principal se convirtió en cascote producto de la tormenta del último 2 de abril.

Desde Primera División hasta sus Inferiores se entrenan allí. El club comienza a probar jugadores desde que tienen edad de infantiles, 11 años. Y pueden participar tanto en Torneos de AFA como en Liga Argentina dependiendo del nivel del chico. No cuentan con algún convenio de intercambio de jugadores. La captación de jugadores es únicamente a través de los chicos que se presentan el día de la prueba. Como fue el caso de Elías Borrego, enlace creativo y joya de Colegiales, y de Santiago Tossi que hace unos meses debutó en Primera. Borrego, de 22 años, ya tiene unos cuantos partidos con la camiseta de Colegiales y contó que llegó al club para la 6ta división porque le “quedaba cerca de la casa aunque quedó libre en el colegio por tener que trabajar”. En el caso de Tossi fue diferente: terminó la secundaria. Ambos coincidieron en que los técnicos repetían que estudien porque no todos iban a poder vivir del fútbol. “A los más vagos, los entrenadores les pedían los boletines”, sentenció Tossi.

En el bufet, donde ingresan unas 50 personas, se encuentra Fernando De Souza, técnico del Selectivo que sería como una Reserva si se lo compara con Primera División. De Souza tiene dos etapas en el club. La primera abarca desde el 2002 hasta el 2009. Luego volvió en el 2011 donde fue entrenador de la Primera por 4 partidos y ayudante de Atilio Svampa, una gloria del club. Actualmente está pendiente de los chicos que pertenecen a Colegiales y todavía no subieron al equipo profesional. “El proyecto de la pensión está. De hecho se construyeron 4 habitaciones debajo de la tribuna pero por falta de dinero se suspendió”, se lamenta Fernando que de igual manera asegura que el plan sigue entre las prioridades del club.

Al no tener un médico fijo, las Inferiores del club se las arregla con cada preparador físico con la alimentación. De igual modo el doctor de la Primera baja reglas básicas para que los chicos sepan lo que está bien y no. “A mí me hicieron anotar lo que comía durante dos días para ver si estaba bien alimentado”, comenta Tossi que rápidamente subió del Selectivo a Primera. Donde se hace más hincapié es en los jugadores que tienen problemas con aumentar o bajar de peso.

Antes de llegar a los 14 años a Cole, Tossi se probó en Tigre y en River. Al no tener suerte, fue al club de Munro y se sorprendió al notar que la competencia en las juveniles es “muy seria”. Borrego recordó con melancolía que con su categoría salió 5 veces campeones ya que jugaban con equipos que militaban en la C y D. Esto ahora no sucede porque Colegiales compite con equipos de la B Nacional y B Metro.

Los cuerpos técnicos de las infantiles que participan en Liga Argentina y torneos de AFA se componen de: 2 técnicos, 2 preparadores físicos y 1 coordinador. Mientras que 7ma y 9na división tienen un mismo entrenador y comparten el preparador físico con la 8va que tiene otro dt. En la 4ta y 6ta tienen el mismo director técnico y preparador físico con la 5ta que, a su vez, tiene otro entrenador. A estas distintas divisiones los controla el mismo coordinador. Al no haber utilero, el que se encarga de que las camisetas estén limpias para el próximo partido es un allegado al club o el mismo cuerpo técnico.

La compra de jugadores juveniles por parte de empresarios también se hace presente en Colegiales. Elías Borrego afirmó que a él “le compraron un porcentaje de su pase en $50000”. Fernando de Souza ratifica esto y opina: “No es lo ideal. En la mayoría de los casos, se venden porcentajes en bajos montos cuando en el futuro pueden valer mucho más. Pero eso depende de las necesidades del club”.


Y así son las divisiones menores de Colegiales. Un club que pone el pecho día a día con sacrificio y trabajo.

jueves, 16 de mayo de 2013

Becas Deportivas

 


Las becas son un subsidio monetario que se les asigna a la persona que no puede cubrir sus gastos, también puede ser a través de ropa y materiales de trabajo. Existen para estudiantes o investigaciones profesionales pero también están para los deportistas. Este tipo de subvención es una apuesta que hacen los que la otorgan para el crecimiento del deporte ya que incentivan al atleta a seguir entrenándose y a mejorar progresivamente su performance.

En el caso de la República Argentina, estas becas provienen de dos organismos. Tanto el ENARD, Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, como la Secretaría de Deportes a cargo del Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Alicia Kirchner. Cada Federación de representación nacional debe tramitar a través de sus dirigentes la beca del solicitante a la Secretaría que, de acuerdo al comportamiento/logros del atleta, comunicará si se aprueba o no. Todo esto rige según el Plan Estratégico. Estas becas vencen cada año y deben ser renovadas para poder seguir obteniendo el beneficio. Los entes en cuestión distribuyen y ofrecen becas a técnicos y entrenadores afectados al deporte de alto rendimiento. Esto lo hacen para promover el deporte nacional y que puedan abocarse a esta profesión sin depender de otro empleo que les quite tiempo. El Plan abarca cobertura médica asistencial donde se hace cargo el Estado que no sólo incluye deportistas sino también a los entrenadores y técnicos.

Para ser becado, el deportista debe cumplir ciertas obligaciones como: Mantenerse en los parámetros de calificación para continuar en el programa de becas; asistir a las evaluaciones de rendimiento físico; tener actitudes públicas éticas; y tener hábitos de vida sana acorde a un atleta de alto rendimiento, entre otras. Aunque pueden darse subsidios a jóvenes en cuestión de proyección.

En el caso de Sebastián Crismanich, medalla de oro en Londres 2012, su beca rondaría en los $14000 mensuales otorgada por el sistema de becas actual en la República Argentina más $150000 por la presea dorada obtenida, premio que prometió el ENARD. Mientras que los que obtuvieron diploma recibirían $10000. En el resto de los deportistas debe observarse ciertas particularidades: deben tener una tendencia a mantener o superar el nivel deportivo/competitivo a un corto plazo o ciclo. Para entregar estos beneficios y muchos otros en materia de mejorar el rendimiento deportivo nacional, la Secretaría de Deportes, comandada por Claudio Morresi, elevó su presupuesto anual de 26 millones de pesos en 2003 a más de 300 millones en el 2012 gracias, también, a la colaboración del ENARD que cobra el 1% de las facturas de telefonía celular.

El ENARD se creó en el 2009 y comenzó a funcionar formalmente un año después. El director es Daniel Jacubovich y el presidente Gerardo Werthein. Según fuentes oficiales en dos años entregó más de 200 millones de pesos contando que el organismo distribuyó dinero para la cobertura médica, equipamiento deportivo, becas para los atletas y a diversas competiciones en el país. Este Ente fue pensado para complementar los subsidios que ya correspondían a la Secretaría al mando de Morresi, idear programas para ampliar el Plan Estratégico.

El ENARD publicó las cifras que se les ha aportado a los diferentes deportes. En el podio figuran el yachting con $13.500.000 luego aparece el hockey sobre césped con $12.800.000 y tercero fueron los deportes acuáticos con $10.775.000.

De esta manera el sistema de becas en la Argentina va progresando y hace revivir a deportes que nunca habían sido reconocidos en el país o que por la importancia y difusión que se le daba, la sociedad perdió conciencia de que existían. Ahora, con vistas a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se apuntan los cañones para disparar hacia arriba y ser más importante en el marco internacional.

jueves, 6 de diciembre de 2012

El técnico en movimiento


La charla en el vestuario está preparada. Sienta a sus dirigidos en los bancos de madera que están enfrente de él. Se para mirándolos. Toma aire y los mira fijo en la cara. Piensa su discurso. Motiva, activa y planifica. Sus palabras son la búsqueda de concentración de 18 muchachos, pero en especial para 11, para los próximos 90 minutos. El único orador es él. Se juega una parada importante. Quizás la de mayor relevancia en su corta carrera como director técnico. Ojea su reloj y las agujas anuncian que el partido empieza en 10 minutos. Les desea suerte y estos avanzan hacia la cancha.
El entrenador llega detrás de los jugadores pero no saluda a los hinchas del club, sólo a una decena de plateístas que le guiñan los ojos y les da aliento. Esa imponente imagen de unas 50 mil personas tampoco lo registra. Ahora es él quien se sienta en el banco y sus dirigidos parados intentan expresarse en movimientos y en poner en acciones todo aquello que se les ha intentado transmitir.
La pelota rueda y los fanáticos estallan en un grito. Es la final de la Copa. Ese trofeo que desde hace meses se está disputando está a tan sólo 5400 segundos de conseguirla. El nerviosismo aumenta y los minutos corren. Si su equipo gana, sale campeón. Da indicaciones, habla con sus ayudantes y termina en el último asiento pensativo. El partido está empatado. Se acerca el final del primer tiempo y manda a calentar a los suplentes. Quizás, busca en ellos ese desahogo que necesita para estar tranquilo.
El árbitro pita el final del primer tiempo. Cabizbajo va rumbo al vestuario. Piensa y reflexiona para sí mismo en qué cosas debe mejorar a su plantel. Se quita el saco, se arremanga la camisa y saca un pañuelo para secarse las gotas de sudor. Protesta e insulta al aire. Su enojo no es más que con esos 11 muchachos que salieron a jugar y que no demostraron lo que estaba previsto por él. Determina un cambio. Le da su apoyo al jugador que ingresará. Sale nuevamente a la cancha.
Cuando empieza el segundo período, se lo ve de pie, pegado a la raya de cal y atento a todo lo que pasa en el rectángulo. Pasan 5 minutos y el jugador que entró hace instantes llega al gol. El festejo es enloquecido en todo el estadio. Las banderas se agitan, la cancha retumba y parecería que se formaran grietas en el piso de cemento. La avalancha no tarda en llegar y se filtran abrazos y lágrimas. A pesar de esto, el entrenador no lo festeja. Apenas un puño arriba.
El juego continúa. Hay mucha fricción y uno de los suyos cae lesionado y el referee decide no sancionar al infractor. El técnico sale desquiciado de su corralito. Reprocha como desquiciado la decisión. Lo calman. El cuarto árbitro le llama la atención y logra tranquilizarlo.
Restan 10 minutos y el rival acecha a su equipo. Pelotazos van y vienen. El control del partido pasa por el contrario. Se desespera. Salta y abre los brazos buscando una explicación que tan sólo los jugadores se la pueden dar. Las cartas están echadas. Levantan el cartel electrónico anunciando que se van a adicionar 4 minutos más. Planea una nueva táctica. Manda a la cancha a dos jóvenes con ganas de dejar todo pero también sabe que es el momento más crítico del partido en donde un error lo puede dejar con las manos vacías. Los pibes corren, van y vuelven. Hablan con los experimentados. El técnico, por su parte, no para de arengar y de hacer señas, constantemente, con mostrando los minutos que faltan. Mira a la platea. Los llama a alentar a su equipo. El título no se les puede escapar. El juez se lleva el silbato a la boca y pita el final del partido.
Ahora el festejo es enérgico. Sus ayudantes se unen en una ronda que no para de saltar y girar. Sus jugadores lo atrapan y lo tiran al aire y lo bañan en champagne. Es un momento único. Su alegría es inconmensurable. Su estrategia y su esfuerzo dieron sus frutos. La afición corea su nombre. Él se frena y agradece. Su nombre quedará en la historia grande del club y los hinchas lo saben y lo reconocen.