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jueves, 10 de octubre de 2013

LA GENERACIÓN ROBADA

Ricardo González mira el papel en sus manos. Lee y relee su nombre en tinta negra, que aparece bajo el membrete de la Comisión Investigadora 49. La citación para el 27 del corriente mes de enero de 1956 no le trae pensamientos gratos. Con el gobierno militar en el poder, ese pedazo de papel no puede significar nada bueno.
Ya pasaron cinco años desde que sostuvo en sus manos la Copa del Mundo de Básquet, desde que, como capitán, agradeció “a todo el pueblo argentino” en un Luna Park repleto. Hace unos instantes, su cabeza se entretenía con el sueño de la gloria olímpica en los Juegos Olímlipicos, en la ciudad australiana de Melbourne. Pero ese pedazo de papel se lo hace olvidar por un momento. En unos días sabrá que lo que queda de su carrera, junto con el resto de la élite del deporte, será borrado.
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La Generación Dorada, liderada por Manu Ginóbili, Andrés Nocioni y compañía, obtuvo en 2002 el segundo puesto en el Mundial de Indianápolis. Más de cincuenta años antes, en 1950, el primer campeonato del mundo quedaba en manos de la Argentina, con González como capitán y con Oscar Furlong como figura. Después de derrotar a todos sus rivales, incluido al poderoso equipo estadounidense, se consagraron simultáneamente como el primer campeón del mundo y, sin saberlo ni quererlo, en el equipo insignia del peronismo. Pero el reconocimiento que recibieron los dirigidos por Rubén Magnano contrasta con el recuerdo que quedó de aquella camada de pioneros.
Juan Domingo Perón sabía de la importancia del deporte como producto de exportación y manejo de masas, y ya tenía varios deportistas bajo su ala: Juan Manuel Fangio en automovilismo, Mary Terán de Weiss en tenis, y Pascual Pérez en boxeo, entre otros. Pero no contaba con un conjunto nacional que pudiera representar sus ideales, y la talentosa generación de básquet fue su apuesta.
Ése fue el comienzo del fin. Cinco años más tarde, la Revolución Libertadora derrocaría al presidente democrático e instauraría un régimen militar que buscaría eliminar todo recuerdo y referencia al líder justicialista.
Todo esto terminaría en una tragedia bastante paradójica: después de ser citados por la mencionada Comisión Investigadora, 35 basquetbolistas serían penados de por vida con el pretexto de haber recibido dinero y bienes en un deporte reglado por el amateurismo. La paradoja es doble: el apoyo económico se había circunscripto sólo a un permiso de importación de un automóvil y, como si fuera poco, la mayoría de los jugadores alcanzados por esta recompensa no sentían lealtad alguna por el ex presidente. “Dentro de nuestro equipo eran casi todos anti peronistas”, dice Ignacio Poletti, el más jóven del plantel. “A Furlong, Perón le había sacado la empresa que tenía y le había pagado dos pesos con cincuenta”.
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Ricardo González se mira las manos, arrugadas por el paso del tiempo. En algún lado queda la bronca y la impotencia que sintió en el momento en el que cortaron su carrera y la de sus compañeros. “Nosotros íbamos a los Juegos en Melbourne; para mí, para Furlong, y para todos los que estábamos en ese equipo, hubiese sido un espaldarazo brutal”, cuenta, sin dejar de mirarse las manos. “En los Panamericanos del ‘55 habíamos salido primeros, a Estados Unidos se le ganó dos veces en el ‘53, en ese año Argentina salió campeón mundial universitario. También había nadadores como (Héctor) Domínguez Nimo, (Alberto) Nicolao, campeones mundiales en ciclismo, esgrimistas. Dejaron a oscuras al deporte”.
La voz de Oscar Furlong en el teléfono afina el eje del que hablaba su compañero: “En el mundo el amateurismo del básquet era cosa del pasado. Menos acá, parece”, dice el escolta. “Lo que pasó es que había un grupo de dirigentes que se hacían los amateuristas para mostrarse como opositores a Perón y conservar sus puestos en la Confederación”, agrega.
Esos mismos dirigentes que habían acompañado a la delegación en sus viajes interprovinciales e internacionales fueron los que los echarían a la hoguera. En 2009, Ricardo González fue homenajeado por la Federación Internacional de Basquet Asociado (FIBA) al ser introducido en el Hall de la Fama, en Madrid. Pero su orgullo y felicidad se vieron empañados por la siguiente distinción: bajo su nombre figuraba el de Luis Martín, uno de los tantos responsables del fin de su carrera. A pesar de que la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) se opuso a su nominación, la FIBA hizo caso omiso a los reclamos. “No me gustó figurar con él. Martín fue uno de los que levantó la mano y dijo ‘sí, hay que sancionarlos.’”, dice hoy González, en la comodidad de su amado club Palermo. “Él pudo haberse ido con nosotros, pero decidió quedarse. Y cuando llegó el momento para sostenerse en la Confederación, aprobó la sanción”.
Para Emilio Gutiérrez, sociólogo y autor de “Basquetbol argentino. 1956, donde habita el olvido”, las razones que dieron para esta decisión fueron excusas: “El amateurismo fue el argumento usado para acabar con la mejor generación y el mejor equipo del siglo XX, aunque estuviera en desuso.” Poletti acota: “Éste fue el único país del mundo en el que los dirigentes que suspendieron a jugadores por profesionalismo fueron los mismos que antes lo habían avalado”.
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Ricardo González entra a la cancha del Club Palermo para ver a un grupo de adolescentes jugando al deporte que a él le negaron hace 57 años. “¿Sabés qué es lo peor? No es que nos hayan borrado a nosotros, o a otros deportistas del momento. Es el golpe para el semillero. Sin figuras se hizo imposible que a los chicos les interesara el deporte”.
En 1967, la pena fue levantada para 23 de los 35 sancionados. Los otros 12, jugadores de Racing Club al momento del castigo, nunca fueron redimidos. El dato es casi una anécdota, porque de cualquier manera, para ese entonces el grupo ya había pasado la edad de retiro y no pisaría las canchas de nuevo. Furlong agrega: “La sanción sacó a una camada entera. El básquet nunca terminó de recuperarse”. González volvería a jugar en la categoría para veteranos, pero su tiempo bajo el reflector había quedado atrás hace tiempo. “Al básquet le tomó más de treinta años empezar la recuperación, gracias al impulso de la Liga Nacional de León Najnudel, pero todavía no tenemos nada asegurado.”
Aunque esa recuperación tardó, a su tiempo se plasmó en un puñado de nombres que, en el comienzo del siglo XXI, elevaron a la Argentina a los primeros lugares del deporte. Pero la Generación Dorada ya empieza a contar sus últimos días y la renovación de talentos aún se ve lejana. Intentar vislumbrar el futuro de un equipo nacional a largo plazo es, como lo demostró la Comisión Investigadora número 49 hace 57 años, una tarea imposible.
Los que quedan de la Generación Borrada, diezmados en espiritualmente por intereses políticos hace casi seis décadas y físicamente hasta el día de hoy por el inexorable avance del tiempo, siguen adelante como pueden. Sin olvidar la oscuridad que quisieron y lograron imponerles. Pero sabiendo que la llama que encendieron no pudo ser apagada, y que su luz, tarde o temprano, volvería a ser vista.

Las basquetbolistas del General
Susana Abad, María Izal y Casilda Triacavilli eran integrantes del equipo de básquet de la Unión de Estudiantes Secundarios peronistas (UES, que dentro tenía basquetbolistas como Ricardo Alix y Miguel Ballicora) dirigido por el profesor Jorge Canavesi, entrenador del seleccionado masculino campeón en 1950. El técnico ya se había distanciado de la selección antes de la suspensión del ‘56. “En el Panamericano del ‘55 ni apareció, porque estaba armando lo que era la UES Trotters, una especie de Globetrotters pero con mujeres, que entrenaba directamente en la quinta de Olivos”, explica el sociólogo Emilio Gutiérrez. “Luego de una derrota lo llamaron. Le dijeron: ‘Los equipos del General no pueden perder’ y le elevaron un sumario. Lo mandaron al exilio, tuvo que arreglar las cosas y se fue a la Patagonia”.
“El COA siempre había sido manejado por gente de la clase alta, eran autárquicos, hacían lo que querían, pero Perón metió la Comisión Argentina de Deportes (CAD-COA) y al mando puso a su amigo Fernando Huergo, esgrimista, y como director a Rodolfo Valenzuela, presidente de la Corte Suprema”. Una vez derrocado el peronismo, el informe final de la Comisión de Investigación número 49 sugirió inhabilitar a las tres jugadoras, que figuraban allí por haber cometido la ‘inadmisible irregularidad’ de haber aceptado la disminución de categoría (habían jugado en primera y pasaron a jugar en tercera para la UES gracias a un permiso extraordinario concedido por el Dr. Valenzuela) una vez que el libro de pases había cerrado, y no por el hecho mismo de haber participado en ese programa deportivo.




Nicolas Levy
Belén Macías
Juan Manrique
Pablo de Paris
Martín Squeri

jueves, 16 de mayo de 2013

Entrevista con prosecretario de la Confederación



En el edificio ubicado en Montevideo al 400, centro de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentra la Confederación de Básquetball. En el noveno piso está la oficina que entre polvo y remodelaciones, el ingeniero Carlos Álvarez charló con nosotros. Álvarez es el prosecretario de la Confederación.

-¿De qué manera buscan talentos?

-Concentramos a las pre-selecciones de todas las categorías en 30 jugadores para después decidir los 12 chicos que van a competir. En los finales de los años hacemos una conclusión de detección de talentos. Esto lo hacen específicamente los técnicos de selecciones tanto masculina como femenina en consulta con los entrenadores de las distintas provincias.

-¿Reciben alguna ayuda estatal?

-Tenemos un buen plantel de técnicos en todas las categorías y además incorporamos un cuerpo médico de excelencia. Es una estructura muy costosa que se lleva adelante gracias a la Secretaría de Deportes ya que el CeNARD es el lugar de concentración de nuestras Selecciones prácticamente todo el año. Además el apoyo económico del Enard y de la Secretaría ayuda muchísimo para sustentar viajes y pagar sueldos.

-¿Todo el sustento es sólo por parte del Estado?

- No, eso es una gran parte. El resto es empresarial y privado. Para eso está la comercializadora de la Confederación que se encarga de vender la marca CABB.

-¿Hay becas en el básquet?

-Los técnicos tramitan las becas estatales cada año a través del nivel deportivo de los jugadores. Suelen ser para los deportistas que están en las Selecciones inferiores.

-Teniendo que renovar a la Generación Dorada, ¿cómo ve el futuro del básquet nacional?

-Año a año estamos consiguiendo resultados en las juveniles y al mismo tiempo logramos mantener el mismo grupo de jugadores lo cual es muy importante.

CONFEDERACIÓN ARGENTINA DE BÁSQUETBALL



En 1929 nace la Confederación Argentina de Básquetball que organiza campeonatos argentinos de Selecciones, clubes y todo lo que abarca lo internacional y alberga 70 empleados. En diciembre se reúnen para fijar las fechas, o sea el calendario, de esos eventos. Se intenta cumplir con ese cronograma de actividades. Hay una comisión específica que se encarga de ese tema.
En el último tiempo el básquetball argentino tomó una relevancia tal que es uno de los deportes más populares. En los últimos 3 Juegos Olímpicos, competición más importante para este juego, Argentina logró una medalla dorada (2004), una de bronce (2008) y un meritorio 4° puesto (2012). Además de conformar una de las más emblemáticas Selecciones Nacional con la famosa y exitosa Generación Dorada liderada por Emanuel Ginóbili.

La Confederación está conformada por:

-La Asamblea que es el órgano máximo, se junta una vez al año.

-Consejo Directivo: está integrado por el presidente, 3 vice-presidente, 1 secretario general, 1 pro-secretario, 1 tesorero, 1 protesorero, 5 vocales titulares y 5 vocales suplentes. Cada integrante lo conforma un dirigente de una provincia diferente.

-Comisión Rendidora de Cuentas: debe aprobar el balance y controla la tesorería.

-Tribunal de Penas: fija sanciones pero antes pasa por la Comisión de Interpretación y Reglamento que analiza si es conveniente pasar por el Tribunal.



El básquet femenino se lo considera amateur. Las federaciones provinciales organizan, a su vez, los campeonatos de clubes de cada provincia. Conforman sus propias Selecciones para competir internamente. Hay federaciones que tienen un paso más para llegar a los campeonatos argentinos y hay otras que ascienden directamente. Hay 5 provincias que participan como si fuesen una sola región independiente. Se las llama regiones únicas. Esto es por diferentes aspectos: cantidad de jugadores, nivel de competencia, entre otras. Las provincias denominadas únicas y dónde sus equipos clasifican directamente para participar de los campeonatos nacionales son: Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Capital Federal y Buenos Aires. El resto de las 19 provincias están divididas en otras 5 regiones. Primero juegan una etapa provincial y luego regional para estar en la competencia más importante del país. Esto llevado a nivel de clubes sólo existe para las categorías U15, U17 Y U19 pero no para mayores.
Liga Nacional A: juegan 16 equipos. Torneo Federal de Ascenso (TNA): presenta 20 equipos. Torneo Federal: participan 50 equipos y la duración de competencia es similar en todas las divisiones. En este último hay 10 equipos que descienden a sus torneos provinciales respectivos. Lo que cambia entre lo masculino y femenino es la cantidad de equipos. Recién en el 2012 la Confederación se hizo cargo de los torneos femeninos y lo derivó a las federaciones provinciales que corresponden ya que se encargaba la Federación Argentina de la República Argentina. Tiene una estructura similar y se procede de la misma manera.

Hay más de 130 mil jugadores anotados en la Confederación y tan sólo el 7% son mujeres. Las divisiones infantiles son controladas por una comisión especial que se encarga de organizar la competencia. Hay una Comisión Técnica que se encarga de tres cuestiones:

-La Escuela Nacional de Entrenadores que funciona de forma nacional y tiene 24 delegaciones. Allí se hacen cursos y tiene una clínica de reválida para los técnicos en cada provincia porque ellos no pueden actuar en el marco deportivo dentro de lo que organiza la Confederación si no poseen el carnet correspondiente. Hay 3 niveles de técnicos. Para ascender de un nivel a otro se debe hacer un curso anual.
-También se encuentra una Escuela Nacional de Árbitros, similar a la Escuela de Técnicos, dónde se hacen proyectos escalonados para que los árbitros se desarrollen en categorías que van de menor a mayor.
-Pases y registración de jugadores.


También se encuentran:

-Departamento de prensa: uno se encarga de la página web, otro del básquet femenino y dos del masculino.
-Departamento de marketing. 


Trabajao realizado con Manuel Romera

Becas Deportivas

 


Las becas son un subsidio monetario que se les asigna a la persona que no puede cubrir sus gastos, también puede ser a través de ropa y materiales de trabajo. Existen para estudiantes o investigaciones profesionales pero también están para los deportistas. Este tipo de subvención es una apuesta que hacen los que la otorgan para el crecimiento del deporte ya que incentivan al atleta a seguir entrenándose y a mejorar progresivamente su performance.

En el caso de la República Argentina, estas becas provienen de dos organismos. Tanto el ENARD, Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, como la Secretaría de Deportes a cargo del Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Alicia Kirchner. Cada Federación de representación nacional debe tramitar a través de sus dirigentes la beca del solicitante a la Secretaría que, de acuerdo al comportamiento/logros del atleta, comunicará si se aprueba o no. Todo esto rige según el Plan Estratégico. Estas becas vencen cada año y deben ser renovadas para poder seguir obteniendo el beneficio. Los entes en cuestión distribuyen y ofrecen becas a técnicos y entrenadores afectados al deporte de alto rendimiento. Esto lo hacen para promover el deporte nacional y que puedan abocarse a esta profesión sin depender de otro empleo que les quite tiempo. El Plan abarca cobertura médica asistencial donde se hace cargo el Estado que no sólo incluye deportistas sino también a los entrenadores y técnicos.

Para ser becado, el deportista debe cumplir ciertas obligaciones como: Mantenerse en los parámetros de calificación para continuar en el programa de becas; asistir a las evaluaciones de rendimiento físico; tener actitudes públicas éticas; y tener hábitos de vida sana acorde a un atleta de alto rendimiento, entre otras. Aunque pueden darse subsidios a jóvenes en cuestión de proyección.

En el caso de Sebastián Crismanich, medalla de oro en Londres 2012, su beca rondaría en los $14000 mensuales otorgada por el sistema de becas actual en la República Argentina más $150000 por la presea dorada obtenida, premio que prometió el ENARD. Mientras que los que obtuvieron diploma recibirían $10000. En el resto de los deportistas debe observarse ciertas particularidades: deben tener una tendencia a mantener o superar el nivel deportivo/competitivo a un corto plazo o ciclo. Para entregar estos beneficios y muchos otros en materia de mejorar el rendimiento deportivo nacional, la Secretaría de Deportes, comandada por Claudio Morresi, elevó su presupuesto anual de 26 millones de pesos en 2003 a más de 300 millones en el 2012 gracias, también, a la colaboración del ENARD que cobra el 1% de las facturas de telefonía celular.

El ENARD se creó en el 2009 y comenzó a funcionar formalmente un año después. El director es Daniel Jacubovich y el presidente Gerardo Werthein. Según fuentes oficiales en dos años entregó más de 200 millones de pesos contando que el organismo distribuyó dinero para la cobertura médica, equipamiento deportivo, becas para los atletas y a diversas competiciones en el país. Este Ente fue pensado para complementar los subsidios que ya correspondían a la Secretaría al mando de Morresi, idear programas para ampliar el Plan Estratégico.

El ENARD publicó las cifras que se les ha aportado a los diferentes deportes. En el podio figuran el yachting con $13.500.000 luego aparece el hockey sobre césped con $12.800.000 y tercero fueron los deportes acuáticos con $10.775.000.

De esta manera el sistema de becas en la Argentina va progresando y hace revivir a deportes que nunca habían sido reconocidos en el país o que por la importancia y difusión que se le daba, la sociedad perdió conciencia de que existían. Ahora, con vistas a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se apuntan los cañones para disparar hacia arriba y ser más importante en el marco internacional.

lunes, 24 de septiembre de 2012

“En Israel llegué con un paracaídas”


Adrián González, ex líbero de la Selección, visitó ETER y habló de su pasado y presente. En una charla distendida reflexionó sobre la actualidad de la Liga Nacional y sus experiencias en el exterior y en el equipo argentino. Contó sus planes en la UAI y sus actividades extradeportivas. No se guardó nada y amablemente respondió todas las inquietudes de los alumnos de 2° año de periodismo deportivo.

-¿Cuál sería el primer paso para expandir al voleibol de forma profesional?
- Toda difusión tiene que ver con lo económico. Hay equipos que consiguen buenos sponsors pero después se caen esos negocios. Pasaba que muchos equipos que venían del ascenso se les complicaba con el presupuesto. Esto hacía que haya jugadores que cobraban mucho más que los de otros clubes. Pero el factor principal es el dinero.

-¿Crees que las figuras que tiene Bolívar le quitan competitividad a la Liga?
- Sí. El tema es que a Bolívar se lo considera un fracaso si no gana el Torneo y tiene que jugarse a todo o nada.

-¿Cómo era la competencia en los países que jugaste en el exterior?
- En todos los países que fui, hay mucha diferencia entre los 4 equipos con más presupuesto con los demás. Por ejemplo en Brasil hay mucha cantidad de jugadores. Se juega al voleibol en todos lados y hay muchos semilleros. Allí el deporte es considerado una gran salida laboral. En lo político apuesta fuerte a la práctica profesional.

-¿Qué factor te motivó para ir a jugar a Israel?
-  Llegué con un paracaídas. Me habían ofrecido durante 5 años seguidos ir allá. No me convenía económicamente, ni deportivamente. Había firmado con un equipo de República Checa y estuve unas pocas semanas porque me hicieron jugar un torneo previo al rayo del sol, en polvo de ladrillo y para colmo, todo el día. Encima no clasificamos a la final. Y después querían que vuelva a jugar otro torneo igual. En el contrato no estaban esas condiciones por eso llegamos a un acuerdo, rescindí y ya que estaba en esa zona me fui a Israel. Aposté a vivir en una cultura distinta.

-¿Y cómo te fue?
- Fue una experiencia bárbara. Hay muchos mitos sobre las diferencias culturales. El equipo que me quería, vive en un kibutz que es una comunidad que se autoabastece. El día que entré, me presentaron y me dieron un número de identificación.

- A nivel deportivo, ¿cuál fue la experiencia más rica? ¿Y la peor?
- Disfruté mucho Portugal. En República Checa me costó mucho adaptarme a la sociedad. No sabía ni cómo tomarme el colectivo porque había una máquina gigante. La gente no me entendía porque no hablan inglés. Increíblemente la policía te multa por todo y cómo no me entendían me dejaban ir. De hecho en el equipo había un portugués y sabía que yo había jugado en su país y cuando entré al vestuario, en medio de la charla técnica, el tipo se levantó y, sin conocerme, me dio un abrazo. Hacía 15 días que no salía de la casa ni hablaba con nadie.

- Después de ese momento, ¿venías decidido a retirarte? ¿Por qué te decidiste por no?
- Ya lo tenía en mente. Además mientras jugaba estudié dirección de cine y no había podido ejercer la profesión por el voleibol que lleva un tiempo meterse. Me metí en producción de televisión pero extrañé el deporte y después de un año volví para estar en la UAI. Me gustó el proyecto porque fomenta la educación a través del deporte.

- Cuando estabas en la Selección, ¿cómo fue no tener Federación?
- Hubo varios técnicos que no querían agarrar. En dos días nos dicen que viajábamos a Brasil para el Sudamericano que clasificaba a JJOO. No teníamos tiempo para entrenar acá asique entrenamos un día antes del partido allá. No había camisetas, ni trajes para usar en el viaje. Estábamos con la indumentaria de dónde  jugaba cada uno. El mánager fue a buscar por la ciudad a buscar camisetas argentinas en los locales de ropa deportiva.

-¿Hacés algo más además de esto?
- Después de terminar dirección de cine, me metí en producción de publicidad. Ahora estoy terminando la licenciatura en publicidad en la UAI. Y hago trabajos free lance en comunicación y diseño.



Adrián González tiene 35 años. Lo apodan “El Chino”. Juega de líbero. Empezó siendo receptor punta hasta que lo llamaron de la Selección Mayor y fue uno de los primeros en actuar en esa posición. También integró el equipo argentino en juveniles. Con lo que respecta a clubes nacionales, González actuó en Ferro y en PSM (Puerto San Martín). En el exterior compitió en República Checa, Israel, Brasil y Portugal. Hasta la temporada pasada estuvo en la División de Honor en la Universidad Abierta Interamericana (UAI). En esta institución lidera un proyecto de educación/deporte. Todavía no decidió si va a continuar jugando al voleibol. Estudió dirección de cine y licenciatura en publicidad.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Los Juegos Olímpicos importan poco a los argentinos

En la vida de un deportista se sueña con participar de un Juego Olímpico. Representar y dejar una buena imagen de tu país, son los objetivos. Sin embargo, la mirada de los argentinos sobre deportistas nacionales es negativa. No sólo la población le da poca importancia a la competencia, sino que también se critica el rendimiento en general. Germán, un policía que hace guardia diariamente en las calles del barrio porteño de Villa Crespo, dice que ve los resúmenes nocturnos. "La actuación argentina fue pobrísima, me costó engancharme con los Juegos", se sinceró el uniformado. Por su parte, Manuel, que trabaja en un kiosco en Corrientes y Juan B Justo, dice tener una admiración por Juan Martín Del Potro. Se levantó el domingo de la semana pasada para disfrutar el bronce conseguido ante Novak Djokovic. "Me desperté a las 7, compré unas facturas para desayunar con mi mujer para ver el match", dice el kioskero mientras saca de un cajón un VHS con la grabación del partido. Sin embargo criticó la mediocridad en la cantidad de medallas conseguidas y cree que los diplomas no sirven de nada, porque "al podio no subís". Hay mucha gente que cree que varias disciplinas no son un deporte y otros apuntan a Gerardo Werthein, presidente del ENARD. Es el caso del maquinista Juan Carlos que dice: "El tiro al blanco es cualquiera, hay deportes que me aburren. Además, Werthein se debe robar algo de plata". Está a la vista la disconformidad de los argentinos. Lo llamativo es la poca atención que le damos. No estuvo Messi. Quizás hubiésemos visto más fútbol.