lunes, 3 de septiembre de 2012
Puntero con pocas luces
Boca está en la cima del Torneo. Pero Rafaela lo puso en aprietos y si no era por las manos de Ustari, se llevaba un empate de la cancha de Vélez en la última jugada.
Falcioni no encuentra cómo reemplazar a Riquelme. El equipo no juega. Es sencillo bloquear el sistema de creación de Boca. Chávez no funciona como enlace. Erviti está apagado y Ledesma no llega al gol ni habilita a los delanteros. Somoza, salvo en el pase gol a Viatri, está impreciso y genera el murmullo del público. Silva no la toca y hasta le tocó ser reemplazado. Es un desperdicio tener de lateral a Sánchez Miño, primero piensa en defender y después en atacar. Las falencias están al descubierto.
El 4-4-2, su táctica favorita, es una variante, otra el ingreso del chico Paredes. Y en la delantera, uno por adentro y otro por afuera, puede ser Acosta, como la historia de Boca lo indica.
La suerte está del lado boquense. El problema será cuando deje de tenerla. Deberá sellar la grieta antes de que llueva y el agua lo tape.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Ringo, el extrovertido
“¡A ese lo mato!”. Corto y contundente. Cada vez que hablaba, las palabras de Oscar Bonavena resonaba en la prensa o en la gente que estaba en su alrededor. Ringo, como se hizo apodar por el baterista de Los Beatles, fue un boxeador que se lo conoció más por sus declaraciones, bromas y vida personal que por sus logros deportivos.
Es cierto que se recuerdan grandes peleas de este peso pesado versus Muhamed Alí y Joe Frazier entre otros. Fue un gran boxeador como pocos o ninguno, no llegó a ser el mejor por sus pies planos. A esto se refirió Julio Ernesto Vila: “El boxeador no tiene que saltar. Tiene que desplazarse y por los enormes pies planos de Ringo, le era mucho más difícil que a sus rivales.” La mano hábil era la zurda, que se estropeó por los incorrectos golpes producto de los pies planos, fueron una amenaza latente para los
Se crió en Parque Patricios junto con ocho hermanos. Pendenciero, fortachón y bromista, Oscar se convirtió en la pesadilla de los vecinos. Su madre, Doña Dominga, era una lavandera que con los años se haría famosa por sus pastas televisadas los domingos al mediodía. Hincha fervoroso de Huracán, comenzó su carrera deportiva en el club de sus amores.
Pocos antecedentes tuvieron los despliegues publicitarios de Bonavena. Vendía sus peleas para que los estadios estén colmados. Esto le traería un premio económico importante. Ringo aceptó varias peleas más por la plata que por la importancia de la pelea. Tuvo que decidir entre trabajar en revistas de la calle Corrientes o ponerse a entrenar para pelear.
La ideología política de Bonavena contra el Peronismo llegó a su punto máximo cuando en el gobierno de Isabel Martínez se prohibieron los alquileres. Cuando no boxeaba, Ringo vivía de rentas. Siempre estuvo muy ligado a los protagonistas políticos. Fue amigo de Carlos Menem, por entonces gobernador de la Rioja. Y hasta llegó a promover a un ex diputado del Partido Intransigente.
Las mujeres ocuparon gran parte de su vida. Su madre, Dora con la que tuvo dos hijos, una prostituto con la que se casó en EEUU y una misteriosa relación con Sally, esposa de un mafioso, que pudo haber conspirado para que lo mataran.
Como en toda su carrera deportiva se enfrentó a un rival superior sin medir consecuencias. La mafia y sus ambiciones de querer más acabaron con su vida el 22 de mayo de 1976 a los 33 años. Pero el carisma y lo bonachón que era, quedó en el recuerdo de los argentinos.
viernes, 31 de agosto de 2012
Ringo Playboy
No era Hugh Hefner, el fundador de la revista playboy, pero su amor propio hacía que sus declaraciones llamen la atención de las muchachas. Las mujeres tuvieron un rol trascendente en la vida de Oscar Bonavena. Desde el posible complejo de Edipo con su madre hasta morir en la puerta del negocio del marido de la mujer con la que compartió sus últimos momentos.
Se jactaba de ser el super macho, el playboy argentino. Hasta el día de hoy poco se sabe de las mujeres que estuvieron con él.
Siempre fue muy apegado a su madre Doña Dominga. Llegó a decir que “el que quiera tocar a mi vieja lo mato”. Dora, la madre de sus dos hijos, fue su compañera en varios viajes que hizo Ringo. Pero la que sin duda tuvo más repercusión después de que Oscar muriese fue Sally, esposa del mafioso Joe Conforte.
Seguramente el pecado mortal de Ringo fue ser el amante de Sally. Cuando en 1976 parte por última vez para EEUU, su nueva amada se encargó de solucionarle todos sus problemas. Era su protectora y financista.
La madama del Mustang Ranch, prostíbulo que quedaba en Nevada, era 26 años más grande y era diabética y semilisiada por un accidente automovilístico. Es hasta el día de hoy que la familia duda sobre la existencia de un amorío entre estos dos personajes.
Las chicas en la vida de Ringo fue influyente aunque no se lo consideró un mujeriego. Nació, vivió y murió rodeado de mujeres. Sin dudas fue un sex symbol a lo argento.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Bonavena y la mafia
En la segunda pelea contra Joe Frazier, Oscar Bonavena sintió la mano negra de la mafia. El 10 de diciembre de 1968 Frazier ganaba en Filadelfia y por primera vez en la vida de Ringo se hablaba de arreglos de peleas, de cosas raras.
El mismo Bonavena, de regreso a Buenos Aires decía: “Todavía hay ingenuos que suponen que un título mundial se puede ir a buscar a esos lugares con garantías de imparcialidad. Como Frazier no es gran cosa, tuvo árbitros y jurados a su favor”. Los hermanos de Ringo confirman amenazas antes de esa pelea, desde secuestrar a su hija Adriana hasta matar a su hermano José. Otros testigos aseguran que cuando Bonavena tuvo para liquidar a su contrincante, no lo hizo. Además su hija no fue a verlo al estadio por orden su Ringo.
Un año más tarde, Ringo denunció que las peleas del Luna Park estaban arregladas. Le bastó decir esto para que el promotor del estadio lo alejase por un tiempo de las peleas en ese lugar.
El 21 de enero de 1976 Bonavena partió hacia Estados Unidos más precisamente a Reno, Nevada famoso por sus salas de juego y por sus leyes que facilitan los divorcios inmediatos y el negocio de la prostitución. Ringo se encontró con todo eso.
Giuseppe Conforte, después llamado Joe, es un italiano nacionalizado estadounidense que compró el contrato de Ringo. Conforte tenía una esposa llamada Sally que estaba enferma y era renga. Cuando Bonavena llegó a Reno, Conforte ya se había convertido en uno de los hombres más poderosos de la ciudad y Sally en su salvadora. La cercanía entre el boxeador y la madama del Mustang Ranch, burdel del cual Conforte era el propietario.
El 27 de febrero Bonavena realizó la primera pelea en Reno bajo las órdenes del mafioso Conforte, también sería la última de su vida. Acostumbrado a pelear en el Madison Square Garden y en el Luna Park, esta vez era en un local con una inusual postal y contra un desconocido boxeador: Billy Joiner. Hombres y mujeres con trajes elegantes, enjoyados y, como era habitual en esos lugares, prostitutas. Políticos, gente del ambiente artístico comiendo, gritando y fumando. Arriba del ring le tiraban con comida a Ringo que ganó por fallo unánime. No era lo que Ringo fue a buscar allá. Bonavena firmó el contrato con Conforte para que le organizara una nueva pelea con Muhammad Ali.
El boxeo pasó a un lado en los últimos meses de Ringo. Se volvió jugador compulsivo y se dice que hasta se casó con una prostituta. Bonavena no percibió el peligro que le deparaba el reino de la mafia. Sabía sobre un negocio de tráfico de drogas, salía con la esposa del Señor Mafioso y hasta usaba las instalaciones del Mustang Ranch como si fuese de él en ausencia de Conforte.
Sigue sin confirmarse por qué el 22 de mayo de 1976 Willard Ross Brymer, el guardaespaldas de Conforte, mató al extrovertido boxeador argentino de un disparo en la puerta del Mustang Ranch.
A Reno fue Ringo por la gloria y volvió en un cajón. Por ambicioso o por ingenuo le tocó la muerte. Lo que seguro no sabía era que meterse con la mafia era suicidarse.
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