domingo, 9 de septiembre de 2012

El club que ya no es el mismo

Luis recuerda los bailes de fin de semana en el Club Social Villa Crespo como si hubiese ido hace unos días con su grupo de amigos. Al mencionar al equipo de básquet en la Primera División, sus pupilas rebotan como lo hacía la pelota naranja en los tiempos gloriosos. Cuando habla de la historia del club siente un orgullo inexplicable para quienes no lo vieron. "En el club viví toda mi infancia, me gustaría que mis nietos también vivieran sus primeros años allí", cita Luis, apodado "Chapita". Tiene 78 años y vivió en Villa Crespo durante las décadas del 40´ y 50´. "Cuando se organizaban los bailes se movilizaba todo el barrio", dice Chapita con una voz débil producto de un cáncer en las cuerdas vocales. El club se fundó en octubre de 1900. Albergaba a los chicos y jóvenes del barrio con una cuota baja para usar las instalaciones, de esta manera el club fue tomando relevancia en la vida de los vecinos. Hoy el club está concesionado. Armando Grimberg, ex director técnico de básquet y actual Presidente honorario de la institución dice que para que no desapareciera el Club Social era necesario darlo en concesión para seguir teniendo el espacio. Los problemas económicos en la década del 90´, sumado al cambio de la sociedad de preferir otros hábitos llevaron a la Comisión Directiva a cederle el espacio a la red de gimnasios Megatlón por un contrato de 20 años. De todos modos se puede seguir haciendo diferentes ejercicios. Chapita y Armando aseguran que de forma bimestral se juntan a cenar y a recordar viejas anécdotas. Para los que la entidad fue parte de su vida sienten que sepultaron ese lugar aunque en el frente siga estando la pequeña chapa con el nombre de Villa Crespo en la puerta de entrada del gimnasio. Está en Juan B. Justo y Corrientes. Se practicaba patín, natación, pelota paleta y tenis. Pasaron estrellas del deporte como León Najnudel, impulsor de la Liga Nacional de Básquet; Daniel Scioli, Campeón Mundial de Off Shore, su padre fue presidente de la institución; y Norberto Battilana, campeón internacional de básquet con el club.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Los Juegos Olímpicos importan poco a los argentinos

En la vida de un deportista se sueña con participar de un Juego Olímpico. Representar y dejar una buena imagen de tu país, son los objetivos. Sin embargo, la mirada de los argentinos sobre deportistas nacionales es negativa. No sólo la población le da poca importancia a la competencia, sino que también se critica el rendimiento en general. Germán, un policía que hace guardia diariamente en las calles del barrio porteño de Villa Crespo, dice que ve los resúmenes nocturnos. "La actuación argentina fue pobrísima, me costó engancharme con los Juegos", se sinceró el uniformado. Por su parte, Manuel, que trabaja en un kiosco en Corrientes y Juan B Justo, dice tener una admiración por Juan Martín Del Potro. Se levantó el domingo de la semana pasada para disfrutar el bronce conseguido ante Novak Djokovic. "Me desperté a las 7, compré unas facturas para desayunar con mi mujer para ver el match", dice el kioskero mientras saca de un cajón un VHS con la grabación del partido. Sin embargo criticó la mediocridad en la cantidad de medallas conseguidas y cree que los diplomas no sirven de nada, porque "al podio no subís". Hay mucha gente que cree que varias disciplinas no son un deporte y otros apuntan a Gerardo Werthein, presidente del ENARD. Es el caso del maquinista Juan Carlos que dice: "El tiro al blanco es cualquiera, hay deportes que me aburren. Además, Werthein se debe robar algo de plata". Está a la vista la disconformidad de los argentinos. Lo llamativo es la poca atención que le damos. No estuvo Messi. Quizás hubiésemos visto más fútbol.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Puntero con pocas luces

Boca está en la cima del Torneo. Pero Rafaela lo puso en aprietos y si no era por las manos de Ustari, se llevaba un empate de la cancha de Vélez en la última jugada. Falcioni no encuentra cómo reemplazar a Riquelme. El equipo no juega. Es sencillo bloquear el sistema de creación de Boca. Chávez no funciona como enlace. Erviti está apagado y Ledesma no llega al gol ni habilita a los delanteros. Somoza, salvo en el pase gol a Viatri, está impreciso y genera el murmullo del público. Silva no la toca y hasta le tocó ser reemplazado. Es un desperdicio tener de lateral a Sánchez Miño, primero piensa en defender y después en atacar. Las falencias están al descubierto. El 4-4-2, su táctica favorita, es una variante, otra el ingreso del chico Paredes. Y en la delantera, uno por adentro y otro por afuera, puede ser Acosta, como la historia de Boca lo indica. La suerte está del lado boquense. El problema será cuando deje de tenerla. Deberá sellar la grieta antes de que llueva y el agua lo tape.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Ringo, el extrovertido

“¡A ese lo mato!”. Corto y contundente. Cada vez que hablaba, las palabras de Oscar Bonavena resonaba en la prensa o en la gente que estaba en su alrededor. Ringo, como se hizo apodar por el baterista de Los Beatles, fue un boxeador que se lo conoció más por sus declaraciones, bromas y vida personal que por sus logros deportivos. Es cierto que se recuerdan grandes peleas de este peso pesado versus Muhamed Alí y Joe Frazier entre otros. Fue un gran boxeador como pocos o ninguno, no llegó a ser el mejor por sus pies planos. A esto se refirió Julio Ernesto Vila: “El boxeador no tiene que saltar. Tiene que desplazarse y por los enormes pies planos de Ringo, le era mucho más difícil que a sus rivales.” La mano hábil era la zurda, que se estropeó por los incorrectos golpes producto de los pies planos, fueron una amenaza latente para los Se crió en Parque Patricios junto con ocho hermanos. Pendenciero, fortachón y bromista, Oscar se convirtió en la pesadilla de los vecinos. Su madre, Doña Dominga, era una lavandera que con los años se haría famosa por sus pastas televisadas los domingos al mediodía. Hincha fervoroso de Huracán, comenzó su carrera deportiva en el club de sus amores. Pocos antecedentes tuvieron los despliegues publicitarios de Bonavena. Vendía sus peleas para que los estadios estén colmados. Esto le traería un premio económico importante. Ringo aceptó varias peleas más por la plata que por la importancia de la pelea. Tuvo que decidir entre trabajar en revistas de la calle Corrientes o ponerse a entrenar para pelear. La ideología política de Bonavena contra el Peronismo llegó a su punto máximo cuando en el gobierno de Isabel Martínez se prohibieron los alquileres. Cuando no boxeaba, Ringo vivía de rentas. Siempre estuvo muy ligado a los protagonistas políticos. Fue amigo de Carlos Menem, por entonces gobernador de la Rioja. Y hasta llegó a promover a un ex diputado del Partido Intransigente. Las mujeres ocuparon gran parte de su vida. Su madre, Dora con la que tuvo dos hijos, una prostituto con la que se casó en EEUU y una misteriosa relación con Sally, esposa de un mafioso, que pudo haber conspirado para que lo mataran. Como en toda su carrera deportiva se enfrentó a un rival superior sin medir consecuencias. La mafia y sus ambiciones de querer más acabaron con su vida el 22 de mayo de 1976 a los 33 años. Pero el carisma y lo bonachón que era, quedó en el recuerdo de los argentinos.