El clásico más emblemático del fútbol argentino dejó un capítulo más de violencia. Lo que para algunos fue una fiesta, para otros se convirtió en una pesadilla: 25 personas fueron internadas. La burla y la provocación no son bien tomadas en este ambiente cada vez más feroz e insostenible. Es una constante, para los periodistas, estar atentos a qué pasa fuera del rectángulo de juego. Tanto en esas tribunas coloridas y gritonas como en las calles que rodean al estadio. No hay lugar seguro cuando la locura va más allá de la pasión.
Por otro lado, los testigos de los incidentes del domingo aseguran que la policía no fue lo suficientemente capaz de impedir que esto ocurriese. ¿Si ellos no protegen, quién lo debería hacer? Se torna repetitivo pedir una y otra vez seguridad en los espectáculos deportivos. Las autoridades se pasan la bola y nadie se hace cargo. Ni siquiera un River – Boca, que de por sí, llama a prestarle más atención a este tipo de pretensiones.
El resultado de todo esto hace creer que acabar con la violencia en el fútbol nacional parece una utopía.
viernes, 16 de noviembre de 2012
San Lorenzo vuelve a Boedo
La Legislatura Porteña aprobó por unanimidad el proyecto de ley que dice que le devuelven a la institución los terrenos donde se encontraba el Viejo Gasómetro.
De la utopía a la realidad. San Lorenzo logra volver a su barrio. Ese lugar donde supo estar el Viejo Gasómetro de avenida La Plata. El club se vio perjudicado por la dictadura militar que le expropió el terreno y lo indemnizó por una baja cantidad de dinero. El jueves antes de las 23 horas, los diputados porteños aprobaron de forma unánime la ley para que los cuervos vuelvan a donde nunca se tendrían que haber ido.
Allí estaba Adolfo Res, máximo responsable de esta restitución histórica. Con él, la Subcomisión del Hincha presentó hace 2 años el Proyecto. Ellos tuvieron la convicción de que volver a Boedo era posible. Y así fue.
La votación se adelantó una semana ya que estaba planeado que el 22 de noviembre sea la sesión. De todas formas, miles de hinchas se juntaron de forma apresurada en la Legislatura y trasladaron el festejo al lugar en cuestión.
Ahora los dirigentes de San Lorenzo tienen 6 meses para hablar con los directivos del Carrefour, que ahora se encuentra en esos terrenos, para definir la forma de pago. Existe un fideicomiso donde los cuervos compran metros cuadrados para llegar a los 94 millones de pesos de indemnización al hipermercado. En el proyecto también se albergan a los 300 trabajadores del Carrefour para que no pierda su fuente de trabajo.
Llantos, abrazos y saltos se vieron anoche. La felicidad azulgrana es inconmensurable. San Lorenzo vuelve a nacer. Recupera su identidad. El pueblo sanlorencista de fiesta y ahora esperan con ansías ver su escudo en Avenida La Plata, Boedo.
De la utopía a la realidad. San Lorenzo logra volver a su barrio. Ese lugar donde supo estar el Viejo Gasómetro de avenida La Plata. El club se vio perjudicado por la dictadura militar que le expropió el terreno y lo indemnizó por una baja cantidad de dinero. El jueves antes de las 23 horas, los diputados porteños aprobaron de forma unánime la ley para que los cuervos vuelvan a donde nunca se tendrían que haber ido.
Allí estaba Adolfo Res, máximo responsable de esta restitución histórica. Con él, la Subcomisión del Hincha presentó hace 2 años el Proyecto. Ellos tuvieron la convicción de que volver a Boedo era posible. Y así fue.
La votación se adelantó una semana ya que estaba planeado que el 22 de noviembre sea la sesión. De todas formas, miles de hinchas se juntaron de forma apresurada en la Legislatura y trasladaron el festejo al lugar en cuestión.
Ahora los dirigentes de San Lorenzo tienen 6 meses para hablar con los directivos del Carrefour, que ahora se encuentra en esos terrenos, para definir la forma de pago. Existe un fideicomiso donde los cuervos compran metros cuadrados para llegar a los 94 millones de pesos de indemnización al hipermercado. En el proyecto también se albergan a los 300 trabajadores del Carrefour para que no pierda su fuente de trabajo.
Llantos, abrazos y saltos se vieron anoche. La felicidad azulgrana es inconmensurable. San Lorenzo vuelve a nacer. Recupera su identidad. El pueblo sanlorencista de fiesta y ahora esperan con ansías ver su escudo en Avenida La Plata, Boedo.
Histórico entrenador de baby
“A los chicos hay que formarlos”
Luis Pagotto es un legendario técnico del baby fútbol. Se puede decir que es el ideólogo conceptual y táctico de este deporte que practican chicos de 4 a 14 años. Estuvo 35 años experimentando desde afuera de las canchas. “Usé las canchas como un laboratorio, a prueba y error”, confiesa Pagotto que asegura que por el momento no quiere volver a dirigir después de que abandonó en el 2007. Ahora prefiere pagarse una platea para ver al club de sus amores, River Plate.
La historia de Luis es extensa y no alcanza una página para contarla. Su sueño de joven fue ser futbolista. Por eso tuvo su paso en inferiores por Argentinos Juniors y All Boys. Una lesión en la rodilla lo obligó a frenar esa ilusión y vio con buenos ojos agarrar por el lado de entrenador. Justamente en la pre-novena de All Boys mostró sus primeras armas. En una de las ligas más populares del baby fútbol, Luis asegura que se cambiaron varias reglas por la forma en la que él hacía jugar a sus equipos: “Antes el arquero podía sacar del arco pasando la mitad de cancha pero lo modificaron”.
Fue asistente de la categoría 74 de Amigos de Villa Luro donde brillaron Daniel Cordone y Guillermo Morigi. “El baby competitivo es importantísimo para un futuro jugador. De ahí salieron y salen los mejores jugadores”, reconoce el ahora ex técnico. Se justifica diciendo que en esta rama del fútbol se gana en velocidad, en técnica, en reflejos, entre otras cosas. Dirigió al Corvalán durante 7 años entre el 2000 y 2007.
“Al chico hay que exigirle porque cuando llega a primera división se asusta”, sentencia Pagotto. Dice que si los padres quieren que en el colegio sean responsables y estudien, el técnico les puede pretender ciertas cosas en el fútbol. Siempre pidió que lleguen a horario y cumplan con los entrenamientos pero también que no le teman al resultado.
Se refirió a Vélez como la institución formadora de jóvenes por excelencia: “Los muchachos que debutan en Vélez y tienen 17, 18 o 19 años juegan con una convicción que parece que hace años que se desempeñan en Primera División”.
Cuatro cortas:
-¿Qué es ser técnico de baby?
-Es un sinónimo de formador. Es el lugar donde tenés que poner toda tu experiencia en manos de los chicos. Ellos absorben todo.
-¿Qué técnicos fueron tus referentes?
-Seguí mucho a Renato Cesarini. Sus famosos 10 mandamientos nunca me los voy a olvidar. Uno de ellos que te enseña mucho era: “Para saber entrar, primero tenés que saber salir”. Eso quería decir que el fútbol primero es por afuera y después por adentro. De Menotti rescato lo que hizo con los jugadores del ámbito local. Hizo algo que nadie pudo repetir. Y en la actualidad me gusta Simeone porque es un técnico muy inteligente y tiene un gran presente y mejor futuro.
-¿Qué pensás de los padres que piensan que con sus hijos futbolistas se van a salvar?
-No estoy de acuerdo. Toda la vida me molestó el padre que se metía a dar indicaciones en los partidos. Los papás en la casa y el técnico en el fútbol. Nunca me metí en la casa de la familia a educar a sus hijos. Hay que hacerle entender al chico que le tiene que hacer caso al entrenador. Habría que explicarles a los padres que el baby y las infantiles son un filtro para llegar a ser profesionales.
-¿Cómo se maneja ir al trabajo de todos los días y después ir a entrenar con los chicos?
-La presión de la familia para que deje siempre la tuve. Me gustaba ir al entrenamiento pero llegó un momento dado que creí que mi ciclo estaba terminado. Después de más de 3 décadas de técnico, los últimos 6 años fueron terribles. Ya te estresa. Quería estar más tranquilo, sin tanta pasión pero fue inevitable. Los sábados, antes de los partidos, no comía y hasta las 10 de la noche no cenaba siempre y cuando me haya ido bien.
Luis Pagotto es un legendario técnico del baby fútbol. Se puede decir que es el ideólogo conceptual y táctico de este deporte que practican chicos de 4 a 14 años. Estuvo 35 años experimentando desde afuera de las canchas. “Usé las canchas como un laboratorio, a prueba y error”, confiesa Pagotto que asegura que por el momento no quiere volver a dirigir después de que abandonó en el 2007. Ahora prefiere pagarse una platea para ver al club de sus amores, River Plate.
La historia de Luis es extensa y no alcanza una página para contarla. Su sueño de joven fue ser futbolista. Por eso tuvo su paso en inferiores por Argentinos Juniors y All Boys. Una lesión en la rodilla lo obligó a frenar esa ilusión y vio con buenos ojos agarrar por el lado de entrenador. Justamente en la pre-novena de All Boys mostró sus primeras armas. En una de las ligas más populares del baby fútbol, Luis asegura que se cambiaron varias reglas por la forma en la que él hacía jugar a sus equipos: “Antes el arquero podía sacar del arco pasando la mitad de cancha pero lo modificaron”.
Fue asistente de la categoría 74 de Amigos de Villa Luro donde brillaron Daniel Cordone y Guillermo Morigi. “El baby competitivo es importantísimo para un futuro jugador. De ahí salieron y salen los mejores jugadores”, reconoce el ahora ex técnico. Se justifica diciendo que en esta rama del fútbol se gana en velocidad, en técnica, en reflejos, entre otras cosas. Dirigió al Corvalán durante 7 años entre el 2000 y 2007.
“Al chico hay que exigirle porque cuando llega a primera división se asusta”, sentencia Pagotto. Dice que si los padres quieren que en el colegio sean responsables y estudien, el técnico les puede pretender ciertas cosas en el fútbol. Siempre pidió que lleguen a horario y cumplan con los entrenamientos pero también que no le teman al resultado.
Se refirió a Vélez como la institución formadora de jóvenes por excelencia: “Los muchachos que debutan en Vélez y tienen 17, 18 o 19 años juegan con una convicción que parece que hace años que se desempeñan en Primera División”.
Cuatro cortas:
-¿Qué es ser técnico de baby?
-Es un sinónimo de formador. Es el lugar donde tenés que poner toda tu experiencia en manos de los chicos. Ellos absorben todo.
-¿Qué técnicos fueron tus referentes?
-Seguí mucho a Renato Cesarini. Sus famosos 10 mandamientos nunca me los voy a olvidar. Uno de ellos que te enseña mucho era: “Para saber entrar, primero tenés que saber salir”. Eso quería decir que el fútbol primero es por afuera y después por adentro. De Menotti rescato lo que hizo con los jugadores del ámbito local. Hizo algo que nadie pudo repetir. Y en la actualidad me gusta Simeone porque es un técnico muy inteligente y tiene un gran presente y mejor futuro.
-¿Qué pensás de los padres que piensan que con sus hijos futbolistas se van a salvar?
-No estoy de acuerdo. Toda la vida me molestó el padre que se metía a dar indicaciones en los partidos. Los papás en la casa y el técnico en el fútbol. Nunca me metí en la casa de la familia a educar a sus hijos. Hay que hacerle entender al chico que le tiene que hacer caso al entrenador. Habría que explicarles a los padres que el baby y las infantiles son un filtro para llegar a ser profesionales.
-¿Cómo se maneja ir al trabajo de todos los días y después ir a entrenar con los chicos?
-La presión de la familia para que deje siempre la tuve. Me gustaba ir al entrenamiento pero llegó un momento dado que creí que mi ciclo estaba terminado. Después de más de 3 décadas de técnico, los últimos 6 años fueron terribles. Ya te estresa. Quería estar más tranquilo, sin tanta pasión pero fue inevitable. Los sábados, antes de los partidos, no comía y hasta las 10 de la noche no cenaba siempre y cuando me haya ido bien.
domingo, 14 de octubre de 2012
Pensemos en violencia
¿Para qué ganar los 3 puntos? ¿Para qué vencer a tu rival? ¿Por qué ganar campeonatos? ¿Clásicos? ¿Para qué jugás? Esto se lo pregunto a los chicos que practican el fútbol infantil en la Argentina pero también estos párrafos van dirigidos a los padres que llevan a sus hijos a jugar a este hermoso deporte.
Este deporte que hace que la pasión de las personas vaya al punto más extremo de todos. Hace que la adrenalina sea abultada y a veces esté de más. Pero, ¿se puede corregir esto?, ¿está mal? Seguramente haya opiniones diferentes. Entonces yendo a los chicos del baby fútbol que tienen entre 7 y 14 años hay que tener en cuenta que son nenes todavía. Tienen esa habilidad de absorber todo lo que ven y los rodean. Si ganan, mejor pero meterse en la cancha para pelearse con el árbitro, con el técnico, o con el público adversario es inadmisible.
¿Cuál es la diferencia entre jugar y divertirse? Estos dos factores deberían unirse y hacerse uno sólo para que el complemento sea el ideal. Los chicos, como esponjas, aprenden en esta circunstancia. Seguramente sea algo que nunca se olviden y cuando crezcan recuerden que practicaron este deporte cuando eran niños. Si hablamos de aprender, los padres tienen que entender que es un juego (tampoco justifico a los incidentes en el fútbol profesional). Están sus hijos, nietos, sobrinos en el medio.
Cuánto tardarémos en decir que no hay violencia en el baby y estar contento por eso. Hace 12 años comenzaba a jugar en una liga y hoy mismo puedo decir que estamos igual y hasta peor. Las cosas que vi y me cuentan es para no creer por alguien que nunca vivió esto.
Pareciera que sólo nos queda el consuelo de aceptar esto y esperar sentados a que esto cambie.
Este deporte que hace que la pasión de las personas vaya al punto más extremo de todos. Hace que la adrenalina sea abultada y a veces esté de más. Pero, ¿se puede corregir esto?, ¿está mal? Seguramente haya opiniones diferentes. Entonces yendo a los chicos del baby fútbol que tienen entre 7 y 14 años hay que tener en cuenta que son nenes todavía. Tienen esa habilidad de absorber todo lo que ven y los rodean. Si ganan, mejor pero meterse en la cancha para pelearse con el árbitro, con el técnico, o con el público adversario es inadmisible.
¿Cuál es la diferencia entre jugar y divertirse? Estos dos factores deberían unirse y hacerse uno sólo para que el complemento sea el ideal. Los chicos, como esponjas, aprenden en esta circunstancia. Seguramente sea algo que nunca se olviden y cuando crezcan recuerden que practicaron este deporte cuando eran niños. Si hablamos de aprender, los padres tienen que entender que es un juego (tampoco justifico a los incidentes en el fútbol profesional). Están sus hijos, nietos, sobrinos en el medio.
Cuánto tardarémos en decir que no hay violencia en el baby y estar contento por eso. Hace 12 años comenzaba a jugar en una liga y hoy mismo puedo decir que estamos igual y hasta peor. Las cosas que vi y me cuentan es para no creer por alguien que nunca vivió esto.
Pareciera que sólo nos queda el consuelo de aceptar esto y esperar sentados a que esto cambie.
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