domingo, 14 de octubre de 2012

Pensemos en violencia

¿Para qué ganar los 3 puntos? ¿Para qué vencer a tu rival? ¿Por qué ganar campeonatos? ¿Clásicos? ¿Para qué jugás? Esto se lo pregunto a los chicos que practican el fútbol infantil en la Argentina pero también estos párrafos van dirigidos a los padres que llevan a sus hijos a jugar a este hermoso deporte.
Este deporte que hace que la pasión de las personas vaya al punto más extremo de todos. Hace que la adrenalina sea abultada y a veces esté de más. Pero, ¿se puede corregir esto?, ¿está mal? Seguramente haya opiniones diferentes. Entonces yendo a los chicos del baby fútbol que tienen entre 7 y 14 años hay que tener en cuenta que son nenes todavía. Tienen esa habilidad de absorber todo lo que ven y los rodean. Si ganan, mejor pero meterse en la cancha para pelearse con el árbitro, con el técnico, o con el público adversario es inadmisible.
¿Cuál es la diferencia entre jugar y divertirse? Estos dos factores deberían unirse y hacerse uno sólo para que el complemento sea el ideal. Los chicos, como esponjas, aprenden en esta circunstancia. Seguramente sea algo que nunca se olviden y cuando crezcan recuerden que practicaron este deporte cuando eran niños. Si hablamos de aprender, los padres tienen que entender que es un juego (tampoco justifico a los incidentes en el fútbol profesional). Están sus hijos, nietos, sobrinos en el medio.
Cuánto tardarémos en decir que no hay violencia en el baby y estar contento por eso. Hace 12 años comenzaba a jugar en una liga y hoy mismo puedo decir que estamos igual y hasta peor. Las cosas que vi y me cuentan es para no creer por alguien que nunca vivió esto.
Pareciera que sólo nos queda el consuelo de aceptar esto y esperar sentados a que esto cambie. Wordle: Violencia en el Baby fútbol

viernes, 28 de septiembre de 2012

Voló en Berlín - Jesse Owens


El 25 de mayo de 1935, James Cleveland “Jesse” Owens pasó a la fama internacional al batir cuatro récords mundiales en una competición estatal en Michigan. Esos récords fueron en 100 metros lisos, salto en longitud, 220 yardas y 220 yardas con vallas. De esa forma se ganó la plaza para participar al año siguiente de los Juegos Olímpicos en Berlín.
En Alemania estaba Hitler, líder de un régimen autoritario que ponía a la raza aria sobre las demás.
Owens era negro e hijo de un granjero. Hasta ese día se ganaba la vida trabajando en una estación de servicio. De joven se podía saber que su fuerte era el atletismo. Hubo muchas universidades que querían ficharlo y terminó eligiendo la Universidad Estatal de Ohio porque le prometieron trabajo a él y a su padre. En ese lugar consiguió sus primeros récords. Ocho campeonatos del National Collegiate Athletic Association fueron el resultado de su paso por la universidad entre 1935 y 1936. Con su velocidad sorprendió al mundo del atletismo. Tenía un gran desafío. Demostrar, en la cara de Hitler, que la teoría nazi era equivocada. Después de su actuación en Michigan se ganó el sobrenombre de “El antílope de ébano”.
Al llegar el momento de la competencia olímpica, Hitler celebraba efusivamente los triunfos de los alemanes. Aplaudía con entusiasmo hasta que llego el turno del norteamericano de raza negra y pobre pero que, un año atrás, el mundo había puesto los ojos en él.
Jesse consiguió cuatro medallas de oro sumando que conquistó estas preseas con récords mundiales. En la cuarta lograda por el atleta, Hitler se retiró enfurecido del estadio y omitió el saludo con Owens.
De todos modos Owens le quitó importancia a esta anécdota histórica y replicó al reprochar:“Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”. Ante este hecho, Franklin Roosevelt admitió que no recibió a Owens porque se encontraba en campaña presidencial y temía reacciones de sectores rascistas.
Después de los Juegos, se tuvo que ganar la vida auto promocionándose, animando espectáculos. Hasta como diskjockey de una disco en Chicago. Organizaba carreras contra caballos y puso un lavadero que no prosperó. También se hizo bailarín y trabajó con los Harlem Globetrotters.



Jesse Owens nació en Oakville, Estados Unidos, el 12 de septiembre de 1913. Participó de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Ganó las medallas doradas en los 100 y 200 metros lisos, salto de longitud y en la carrera de relevos 4x100 metros. Por esto fue el atleta más importante y exitoso de esos Juegos.
Murió prácticamente en la pobreza en Tucson, Arizona, el 31 de marzo de 1980.

lunes, 24 de septiembre de 2012

“En Israel llegué con un paracaídas”


Adrián González, ex líbero de la Selección, visitó ETER y habló de su pasado y presente. En una charla distendida reflexionó sobre la actualidad de la Liga Nacional y sus experiencias en el exterior y en el equipo argentino. Contó sus planes en la UAI y sus actividades extradeportivas. No se guardó nada y amablemente respondió todas las inquietudes de los alumnos de 2° año de periodismo deportivo.

-¿Cuál sería el primer paso para expandir al voleibol de forma profesional?
- Toda difusión tiene que ver con lo económico. Hay equipos que consiguen buenos sponsors pero después se caen esos negocios. Pasaba que muchos equipos que venían del ascenso se les complicaba con el presupuesto. Esto hacía que haya jugadores que cobraban mucho más que los de otros clubes. Pero el factor principal es el dinero.

-¿Crees que las figuras que tiene Bolívar le quitan competitividad a la Liga?
- Sí. El tema es que a Bolívar se lo considera un fracaso si no gana el Torneo y tiene que jugarse a todo o nada.

-¿Cómo era la competencia en los países que jugaste en el exterior?
- En todos los países que fui, hay mucha diferencia entre los 4 equipos con más presupuesto con los demás. Por ejemplo en Brasil hay mucha cantidad de jugadores. Se juega al voleibol en todos lados y hay muchos semilleros. Allí el deporte es considerado una gran salida laboral. En lo político apuesta fuerte a la práctica profesional.

-¿Qué factor te motivó para ir a jugar a Israel?
-  Llegué con un paracaídas. Me habían ofrecido durante 5 años seguidos ir allá. No me convenía económicamente, ni deportivamente. Había firmado con un equipo de República Checa y estuve unas pocas semanas porque me hicieron jugar un torneo previo al rayo del sol, en polvo de ladrillo y para colmo, todo el día. Encima no clasificamos a la final. Y después querían que vuelva a jugar otro torneo igual. En el contrato no estaban esas condiciones por eso llegamos a un acuerdo, rescindí y ya que estaba en esa zona me fui a Israel. Aposté a vivir en una cultura distinta.

-¿Y cómo te fue?
- Fue una experiencia bárbara. Hay muchos mitos sobre las diferencias culturales. El equipo que me quería, vive en un kibutz que es una comunidad que se autoabastece. El día que entré, me presentaron y me dieron un número de identificación.

- A nivel deportivo, ¿cuál fue la experiencia más rica? ¿Y la peor?
- Disfruté mucho Portugal. En República Checa me costó mucho adaptarme a la sociedad. No sabía ni cómo tomarme el colectivo porque había una máquina gigante. La gente no me entendía porque no hablan inglés. Increíblemente la policía te multa por todo y cómo no me entendían me dejaban ir. De hecho en el equipo había un portugués y sabía que yo había jugado en su país y cuando entré al vestuario, en medio de la charla técnica, el tipo se levantó y, sin conocerme, me dio un abrazo. Hacía 15 días que no salía de la casa ni hablaba con nadie.

- Después de ese momento, ¿venías decidido a retirarte? ¿Por qué te decidiste por no?
- Ya lo tenía en mente. Además mientras jugaba estudié dirección de cine y no había podido ejercer la profesión por el voleibol que lleva un tiempo meterse. Me metí en producción de televisión pero extrañé el deporte y después de un año volví para estar en la UAI. Me gustó el proyecto porque fomenta la educación a través del deporte.

- Cuando estabas en la Selección, ¿cómo fue no tener Federación?
- Hubo varios técnicos que no querían agarrar. En dos días nos dicen que viajábamos a Brasil para el Sudamericano que clasificaba a JJOO. No teníamos tiempo para entrenar acá asique entrenamos un día antes del partido allá. No había camisetas, ni trajes para usar en el viaje. Estábamos con la indumentaria de dónde  jugaba cada uno. El mánager fue a buscar por la ciudad a buscar camisetas argentinas en los locales de ropa deportiva.

-¿Hacés algo más además de esto?
- Después de terminar dirección de cine, me metí en producción de publicidad. Ahora estoy terminando la licenciatura en publicidad en la UAI. Y hago trabajos free lance en comunicación y diseño.



Adrián González tiene 35 años. Lo apodan “El Chino”. Juega de líbero. Empezó siendo receptor punta hasta que lo llamaron de la Selección Mayor y fue uno de los primeros en actuar en esa posición. También integró el equipo argentino en juveniles. Con lo que respecta a clubes nacionales, González actuó en Ferro y en PSM (Puerto San Martín). En el exterior compitió en República Checa, Israel, Brasil y Portugal. Hasta la temporada pasada estuvo en la División de Honor en la Universidad Abierta Interamericana (UAI). En esta institución lidera un proyecto de educación/deporte. Todavía no decidió si va a continuar jugando al voleibol. Estudió dirección de cine y licenciatura en publicidad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

El club que ya no es el mismo

Luis recuerda los bailes de fin de semana en el Club Social Villa Crespo como si hubiese ido hace unos días con su grupo de amigos. Al mencionar al equipo de básquet en la Primera División, sus pupilas rebotan como lo hacía la pelota naranja en los tiempos gloriosos. Cuando habla de la historia del club siente un orgullo inexplicable para quienes no lo vieron. "En el club viví toda mi infancia, me gustaría que mis nietos también vivieran sus primeros años allí", cita Luis, apodado "Chapita". Tiene 78 años y vivió en Villa Crespo durante las décadas del 40´ y 50´. "Cuando se organizaban los bailes se movilizaba todo el barrio", dice Chapita con una voz débil producto de un cáncer en las cuerdas vocales. El club se fundó en octubre de 1900. Albergaba a los chicos y jóvenes del barrio con una cuota baja para usar las instalaciones, de esta manera el club fue tomando relevancia en la vida de los vecinos. Hoy el club está concesionado. Armando Grimberg, ex director técnico de básquet y actual Presidente honorario de la institución dice que para que no desapareciera el Club Social era necesario darlo en concesión para seguir teniendo el espacio. Los problemas económicos en la década del 90´, sumado al cambio de la sociedad de preferir otros hábitos llevaron a la Comisión Directiva a cederle el espacio a la red de gimnasios Megatlón por un contrato de 20 años. De todos modos se puede seguir haciendo diferentes ejercicios. Chapita y Armando aseguran que de forma bimestral se juntan a cenar y a recordar viejas anécdotas. Para los que la entidad fue parte de su vida sienten que sepultaron ese lugar aunque en el frente siga estando la pequeña chapa con el nombre de Villa Crespo en la puerta de entrada del gimnasio. Está en Juan B. Justo y Corrientes. Se practicaba patín, natación, pelota paleta y tenis. Pasaron estrellas del deporte como León Najnudel, impulsor de la Liga Nacional de Básquet; Daniel Scioli, Campeón Mundial de Off Shore, su padre fue presidente de la institución; y Norberto Battilana, campeón internacional de básquet con el club.